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viernes, 30 de septiembre de 2011

Reciclado en Argentina

Reciclado en Argentina: más de la mitad de los consumidores no saben cómo hacerlo

Según un informe de TNS Gallup sobre reciclado y separación de residuos, una alta proporción de la población, un 53%, sabe poco o nada sobre los temas vinculados al tratamiento, la separación y el reciclado de basura.
Por su parte, 6 de cada 10 argentinos manifiestan estar muy o bastante interesados en recibir información sobre estos temas.
Sólo dos de cada 10 argentinos declaran tener el hábito regular de separar la basura entre reciclables y no reciclables y organizarla en bolsas separadas.
La gran mayoría de los entrevistados (cerca de 9 de cada 10) afirma que es muy o bastante importante que los ciudadanos clasifiquen y separen la basura en reciclable y no reciclable.
El no recolectar los residuos de manera separada es la principal razón por la que los ciudadanos señalan no separar la basura regularmente.
Analizando los resultados de la encuesta Ricardo Manuel Hermelo, Director de Opinión Pública de TNS Gallup, comentó:
"El estudio muestra que una parte importante de la población todavía no sabe lo suficiente sobre el reciclado y la separación de la basura. No obstante, hay interés en recibir información sobre el tema.
La principal barrera para que los ciudadanos separen la basura es la inexistencia de un sistema apropiado para la recolección separada de residuos. Educar, pero también tener políticas claras es la base para un cambio de tendencia."
Conocimiento sobre el tratamiento de la basura: que sí y que no...
Al consultarle a los argentinos acerca de cuánto saben acerca del tratamiento de la basura, se obtienen opiniones divididas entre quienes afirman que saben mucho o bastante (45%) y quienes afirman que saben poco o nada sobre el tema (53%).
El conocimiento sobre el tema presenta algunas diferencias por estratos sociodemográficos.
La segmentación
Así, la proporción de quienes dicen saber mucho o bastante sobre el tratamiento de la basura crece a mayor educación (61% entre universitarios vs. 42% en los entrevistados con educación primaria) y nivel socioeconómico (58% en la clase alta vs. 43% en la clase baja).
También se observan algunas diferencias por zonas de residencia, la idea de que se sabe mucho o bastante sobre el tema es algo mayor entre los residentes en el Gran Buenos Aires (49% vs. 45% en el Interior del país y 42% en la Capital Federal).
Seis de cada 10 argentinos (el 65%) declaran estar muy o bastante interesados en recibir información sobre el reciclado, separación y tratamiento de la basura, mientras que 3 de cada 10 (el 33%) dicen estar poco o nada interesados en recibir información sobre este tema.
Los perfiles interesados
El interés en recibir este tipo de información crece entre las mujeres (70% vs 58% en los hombres), los universitarios (75% vs 63% entre primarios), la clase alta (71% vs 58% en clase baja), y en el GBA y el Interior (65% vs 54% en Capital Federal).
En los hechos
En cuanto a la acción de separar la basura entre reciclables y no reciclables y organizarla en bolsas separadas, 2 de cada 10 argentinos dicen que lo hacen regularmente (21%), otros 2 de cada 10 declaran que lo hicieron alguna vez (18%), 3 de cada 10 manifiestan que lo pensaron pero que nunca lo hicieron (29%) y otros 3 de cada 10 dicen que nunca lo hicieron ni pensaron hacerlo (31%).
Dos de cada 10 personas declaran separar la basura entre reciclable y no reciclable.
La práctica del reciclado
Los hábitos regulares de reciclado de residuos (aquellos que lo hacen regularmente) crecen entre las mujeres (23% vs 18% en los hombres), los mayores de 65 años (24% vs 18% en los más jóvenes), los universitarios (32% vs 19% en los primarios), la clase alta (40% vs 18% en la clase baja), y en el GBA (23% vs 21% en el Interior y 17% en Capital Federal).
Los que aún no incursionaron
Por otro lado, la proporción de quienes nunca lo hicieron ni pensaron hacerlo crece en los hombres (34% vs 28% en las mujeres), los entrevistados con educación primaria (37% vs 16% en los universitarios) y la clase baja (37% vs 11% en la clase alta).
Las dificultades y las oportunidades
Al indagar sobre la importancia que se le asigna al tema de la clasificación y separación de la basura en reciclable y no reciclable, la gran mayoría de los argentinos opina que es muy o bastante importante que la gente lo haga (86%), mientras que sólo 1 de cada 10 cree que es poco o nada importante que se haga (11%) y un 3% no responde.
La valoración 
La importancia que se le atribuye a la clasificación y separación de los residuos crece entre las mujeres (87% vs. 84% en los hombres), en los universitarios (94% vs. 85% en los entrevistados con educación primaria), en la clase alta (95% vs. 84% en la clase baja) y en el GBA e Interior del país (88% y 87%, respectivamente vs. 71% en la Capital Federal).
Las barreras
Entre aquellos que declararon no separar la basura regularmente, se indagó acerca de las razones que tenían para no hacerlo.
En este sentido, se señaló en primer lugar que la basura no se recolecta en forma separada (30%), en segundo término los entrevistados manifestaron que nadie lo hace y por eso ellos tampoco (17%), un 14% dijo que no se le ocurrió, y un 12% expresó que no hay una directiva clara por parte del gobierno sobre la separación de residuos (12%).
Finalmente un 5% dijo no lo ve necesario.
La no recolección de residuos de manera adecuada es la principal barrera por la que los ciudadanos no separan la basura.
Los que no se enganchan
La idea de que no se separa la basura porque no se recolecta de manera separada es mayoritaria en todos los segmentos sociodemográficos, y es proporcionalmente mayor entre los entrevistados con estudios universitarios (46%) y en la clase alta (57%).
Por zonas de residencia, se advierte una mayor cantidad de menciones en el Interior del país y en el GBA (31% vs 21% en Capital Federal).

Fuente: Infobae Profesional

domingo, 14 de marzo de 2010

La basura electrónica, otro problema

La ONG ambientalista disparó una alerta sobre el impacto que tiene el rápido recambio de celulares en el medio ambiente. "En la Argentina no existe prácticamente ninguna infraestructura formal para gestionar este tipo de residuos", advierten las autoridades de la organización.

Como si el medio ambiente no tuviera ya problemas suficientes, la tecnología, y más específicamente la tecnología que pasa a ser obsoleta, también pasa a atentar contra el bienestar del planeta de acuerdo con un informe titulado "El lado tóxico de la telefonía móvil" que fue divulgado por la organización ambientalista Greenpeace Argentina.

El foco de atención del mensaje de la ONG está puesto en el elemento tecnológico de más alta divulgación en la actualidad: El teléfono celular. Según informó, se estima que unos 10 millones de estos aparatos serán descartados a lo largo de este año en el país y al menos un 30 por ciento de éstos irán a parar junto a los residuos domiciliarios en los rellenos sanitarios y basurales.

El porcentaje de de residuos provenientes del sector tecnológico que finalmente son reciclados es apenas del 6 por ciento del total. "El riesgo de estos residuos radica en sus componentes tóxicos, pero enterrarlos o incinerarlos representa un despilfarro de materiales como oro, plata, cobre y plásticos que pueden ser recuperados y reintroducidos en el circuito productivo", alegó Yanina Rullo, integrante de la Campaña de Basura Electrónica de Greenpeace.

Por el lado de las propuestas, la directora política de la ONG en Argentina, María Eugenia Testa, señaló que "desde Greenpeace insistimos en la necesidad de una ley nacional de gestión de este tipo de residuos, para crear de manera urgente una infraestructura especial de reciclaje y recuperación de materiales, que establezca la responsabilidad legal y financiera del productor, que prohíba la presencia de sustancias peligrosas en los nuevos aparatos eléctricos y electrónicos y que asegure una mayor durabilidad de los productos".

"En la Argentina no existe prácticamente ninguna infraestructura formal para hacer frente a la basura electrónica y gestionar este tipo de residuos", continuó Testa, alegando que "cuanto más se retrase la implementación de políticas que promuevan la responsabilidad del productor para estos desechos, mayor será la cantidad de residuos electrónicos acumulados a ser tratados y mayores los costos de reparación ambiental".