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jueves, 1 de diciembre de 2011

Splits: claves para optimizar la refrigeración de tu casa


En la actualidad, el Split es el sistema con mayor demanda del mercado, y el más económico en cuanto a instalación y mantenimiento. Se compone de una unidad interior y otra exterior, conectadas a través de un tubo. La interna sobre la pared o techo, según el modelo y tamaño, y la externa, ubicada en el balcón, techo o directamente colgada con escuadras sobre la pared exterior.
- No elijas un equipo más potente del que necesitás; esto se traduce en un aumento de gastos y desperdicio de energía.
- Lo mejor es que el aparato tenga termostato con lectura numérica de temperatura y sensores de ambiente con programador de tiempos y temperaturas. Un grado más de frío puede implicar un 8% más de consumo.
- La instalación debe realizarla un profesional. Para evitar gastos, consultá distintos presupuestos antes de elegir uno.
- Para tener en cuenta a la hora de los costos: un aire acondicionado de 3.000 frigorías/hora, que funciona durante una hora, consume alrededor de 1'4 kWh. Una plancha consume casi el doble.
- En lo posible, la unidad exterior debe instalarse en la fachada sur o en un espacio sombrío, lo más protegido de la luz solar.
- Hay que cuidar la distancia entre ambas unidades: a mayor distancia, mayor consumo.
- En una habitación refrigerada, evitá los electrodomésticos que generan calor.
- Regulá el termostato del aire acondicionado a 25ºC como máximo. Cada grado disminuido aumenta el consumo de energía en un 8%, pero no el confort (una diferencia de temperatura con el exterior superior a 12ºC no es saludable).
- Cuando haga mucho calor, cerrá las ventanas expuestas a la luz solar directa. Así vas a ahorrar hasta un 30% de energía y el ambiente va a estar mejor aclimatado en menos tiempo.
- Es muy importante no dejar ninguna puerta o ventana abierta. De lo contrario, el aparato estará trabajando constantemente y el consumo será mayor.
- Para mantener el equipo hay que limpiar los filtros cada dos semanas. Un filtro sucio empeorar la calidad del aire y aumenta el consumo.
- Utilizá la función sleep: colabora a reducir costos y optimiza el funcionamiento del aparato.


lunes, 7 de noviembre de 2011

“El problema de la energía eólica es que tiene fama de cara”


Según el responsable de energías renovables de Greenpeace, Sven Teske, la producción de electricidad en las centrales térmicas europeas ya es más cara que la generada por renovables. Como parte de su gira por América Latina, Teske presentó en septiembre en Buenos Aires el plan de la organización ecologista para reducir en un 80% las emisiones de CO2, un objetivo que creen alcanzable en 2050 si las renovables se convierten en las protagonistas de la nueva matriz energética global.
- Según muchos ecologistas, los políticos están en falta con el desarrollo de las energías renovables, ¿en qué medida dilatan los gobernantes sus decisiones porque carecen de los incentivos necesarios para apostar por alternativas a los hidrocarburos?
-La mejor manera de comenzar un mercado de energías renovables es con un enfoque de abajo hacia arriba. En muchos países, los agricultores juegan un papel fundamental en el desarrollo de estas energías. Son los que pueden cosechar el viento de sus campos, el sol de sus tejados, y los restos de su producción agrícola, transformable en biogas. Las regulaciones que se apoyen en proyectos comarcales son las que permitirán esquemas nacionales. Si se hace así, los políticos entenderán que pueden sacar ventaja en las próximas elecciones si apuestan por las renovables. Los enfoques de arriba hacia abajo no funcionan, siempre es al revés.

La Argentina tiene un gran potencial para la energía eólica en los campos. Allí hay mucho viento que se puede usar para producir energía sin dejar de lado la producción agropecuaria. Un enfoque de abajo hacia arriba fomentaría las inversiones en esas zonas para que los políticos se involucren luego en el tema en un nivel nacional.

Si es tan conveniente, ¿por qué no lo están haciendo los productores agropecuarios argentinos?
- El problema es que la energía solar y la eólica tienen fama de caras. Ya no es así, pero esa es la reputación. El gas es más caro cada año. Las centrales térmicas hace tiempo que dejaron de reducir su costo de construcción porque están en su última fase de desarrollo. Sin embargo, el precio de la energía eólica sigue reduciéndose año tras año. Con la solar, igual: el equipamiento cuesta hoy la mitad que hace doce meses.

Italia se convirtió en el primer país de Europa donde es más barato producir tu propia energía solar que comprarla en la red tradicional. Por eso están creciendo tan rápidamente los mercados de energía renovable. Pero en países como la Argentina aún tienen la reputación de ser caras.


- ¿Es sólo reputación o es verdad que estas energías son más caras en las economías emergentes?

- En algunos países en desarrollo es cierto que son más caras porque no hay un mercado. Pero una vez que entran más jugadores, el precio cae automáticamente. En China, doblaron la capacidad en molinos cada año desde 2002 y, sólo el año pasado, añadieron 18 mil megavatios en eólica. En un año y medio, China desarrolla lo que toda la Argentina necesitaría.


- ¿Cómo piensan en Greenpeace que se va a desarrollar ese mercado que baje costos?

- Nuestra sugerencia es que Argentina tenga una ley de energías renovables que garantice un precio por kilowatio a los productores. Esto no implicaría casi costos extras y, de haberlos, serían compartidos por todos los consumidores. Gracias a eso sería independiente del presupuesto. Este esquema del precio garantizado permite que los productores agropecuarios y los hombres de negocios financien con créditos los parques eólicos o de placas solares. 



- En la Argentina, el Gobierno paga para abaratar la factura de electricidad, ¿por qué iban a hacerla más cara para garantizar ese precio al productor de renovables?


- En muchos países emergentes se subsidia la producción de electricidad para que el consumidor tenga un acceso más barato a la energía, pero sería mejor subsidiar directamente a esas personas que pueden necesitarlo, para que ellos paguen con ese dinero la factura. De la otra forma, al subsidiar la producción se eliminan los incentivos que podría tener el productor para reducir el coste.

- El otro problema de las renovables es el almacenamiento de la energía…

- No es problema mientras se combinen varias. No creemos que haya que depender sólo del viento sino de una combinación que incluya un mecanismo de predicciones.
En Europa, se sabe cuánta energía habrá en la red en las próximas 24 o 48 horas gracias a las predicciones meteorológicas del viento. Por otro lado, tienen los datos históricos de consumo para saber cuánto demandará la gente en 2 o 3 días. Si añadís a la energía eólica y solar las represas, la bioenergía y la geotermal, tenés un mix de fuentes renovables que te aseguran el suministro.
En Dinamarca hace muchos años que lo hacen y hoy tienen más del 20% del suministro garantizado por energía eólica. En comparación con la Argentina, Dinamarca es minúscula. Cuando no sopla el viento, no sopla en casi ninguna parte del país. En la Argentina, la probabilidad de que no haya viento en ninguna parte del país es mucho menor.

- Esa diferencia en el desarrollo energético danés y argentino, ¿es cultural o económica?
- El problema principal para iniciar un mercado de energías renovables es que los proveedores tradicionales de electricidad no quieren cambiar. El primer paso para lograrlo es hacer que estas empresas tengan la voluntad de cambiar. No hay barreras técnicas ni financieras, pero hace falta que los gobernantes quieran hacerlo y que las generadoras de electricidad se comprometan.
El problema de la Argentina es que no hay una política energética sostenible a largo plazo. Para Dinamarca, la principal motivación para lograrlo fue que querían ser independientes de los combustibles fósiles. En gran medida, lo lograron.
Fuente: iEco (nota completa + video)

viernes, 29 de enero de 2010

Claves para ahorrar energía

Empresarios de la industria electrónica recomendaron regular el aire acondicionado en 24 grados, evitar abrir seguido la puerta de la heladera, aprovechar al máximo la luz natural y desenchufar televisores, planchas y monitores que no estén en uso, para colaborar con el uso racional y el ahorro de energía.
Los consejos los realizó el gerente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas, Luminotécnicas, Telecomunicaciones, Informática y Control Automático (CADEIEEL), Claudio Kramer, en el marco de la fuerte ola de calor que vive gran parte del país.
Kramer explicó que "toda la energía que no se usa redunda en beneficio para el medio ambiente" y que por eso es importante tener en cuenta algunos "consejos para que podamos colaborar con el uso racional y el ahorro".
Recomendó regular el equipo de aire acondicionado en 24 grados y cuando se ingresa a un ambiente que se pretende climatizar esperar "menos de 5 minutos" para enfriarlo en vez de bajar la temperatura.
Para que el ambiente se mantenga climatizado recomendó "mantener las puertas y las ventanas cerradas" y "limpiar los filtros por lo menos una vez al mes, para que el equipo no haga trabajo en exceso y enfríe correctamente".
Este trabajo se realiza en forma casera, sin recurrir a un técnico especializado, y consiste en extraer el filtro, lavarlo y volver a colocarlo, según explicó.
En cuanto al uso de la heladera, Kramer pidió tener en cuenta que cuando se abre y se cierra muchas veces, ingresa más humedad, lo que hace que se forme una capa de hielo que hace de aislante".
Con esta capa aislante "se puede ir un 30 por ciento del consumo de la heladera", advirtió el especialista.
Otra recomendación es graduar la heladera en 6 grados para la refrigeración y en 18 para congelación; tener la puerta bien cerrada y los burletes en condiciones; dejar espacio entre la pared y la heladera y controlar la etiqueta de eficiencia electrónica.
Respecto del uso de las luces, recomendó "aprovechar al máximo la luz solar y tratar de evitar tener las persianas cerradas".
Para cuando falta usar luz artificial, pidió utilizar lámparas de bajo consumo, dado que "la lámpara incandescente traduce en calor el 80 por ciento de lo que consume".
"Las lámparas de bajo consumo van a entregar al ambiente menor calor", agregó Kramer.
Otras recomendaciones fueron "no dejar el TV prendido, porque genera calor y consume electricidad", al igual que las planchas de ropa y de cabello.
Al respecto, alertó que dejar en stand by un televisor o un monitor de PC "consume casi lo mismo que dejar prendida una lámpara incandescente de 75 vatios durante toda la noche".