Mostrando las entradas con la etiqueta Greenpeace. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Greenpeace. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de noviembre de 2011

“El problema de la energía eólica es que tiene fama de cara”


Según el responsable de energías renovables de Greenpeace, Sven Teske, la producción de electricidad en las centrales térmicas europeas ya es más cara que la generada por renovables. Como parte de su gira por América Latina, Teske presentó en septiembre en Buenos Aires el plan de la organización ecologista para reducir en un 80% las emisiones de CO2, un objetivo que creen alcanzable en 2050 si las renovables se convierten en las protagonistas de la nueva matriz energética global.
- Según muchos ecologistas, los políticos están en falta con el desarrollo de las energías renovables, ¿en qué medida dilatan los gobernantes sus decisiones porque carecen de los incentivos necesarios para apostar por alternativas a los hidrocarburos?
-La mejor manera de comenzar un mercado de energías renovables es con un enfoque de abajo hacia arriba. En muchos países, los agricultores juegan un papel fundamental en el desarrollo de estas energías. Son los que pueden cosechar el viento de sus campos, el sol de sus tejados, y los restos de su producción agrícola, transformable en biogas. Las regulaciones que se apoyen en proyectos comarcales son las que permitirán esquemas nacionales. Si se hace así, los políticos entenderán que pueden sacar ventaja en las próximas elecciones si apuestan por las renovables. Los enfoques de arriba hacia abajo no funcionan, siempre es al revés.

La Argentina tiene un gran potencial para la energía eólica en los campos. Allí hay mucho viento que se puede usar para producir energía sin dejar de lado la producción agropecuaria. Un enfoque de abajo hacia arriba fomentaría las inversiones en esas zonas para que los políticos se involucren luego en el tema en un nivel nacional.

Si es tan conveniente, ¿por qué no lo están haciendo los productores agropecuarios argentinos?
- El problema es que la energía solar y la eólica tienen fama de caras. Ya no es así, pero esa es la reputación. El gas es más caro cada año. Las centrales térmicas hace tiempo que dejaron de reducir su costo de construcción porque están en su última fase de desarrollo. Sin embargo, el precio de la energía eólica sigue reduciéndose año tras año. Con la solar, igual: el equipamiento cuesta hoy la mitad que hace doce meses.

Italia se convirtió en el primer país de Europa donde es más barato producir tu propia energía solar que comprarla en la red tradicional. Por eso están creciendo tan rápidamente los mercados de energía renovable. Pero en países como la Argentina aún tienen la reputación de ser caras.


- ¿Es sólo reputación o es verdad que estas energías son más caras en las economías emergentes?

- En algunos países en desarrollo es cierto que son más caras porque no hay un mercado. Pero una vez que entran más jugadores, el precio cae automáticamente. En China, doblaron la capacidad en molinos cada año desde 2002 y, sólo el año pasado, añadieron 18 mil megavatios en eólica. En un año y medio, China desarrolla lo que toda la Argentina necesitaría.


- ¿Cómo piensan en Greenpeace que se va a desarrollar ese mercado que baje costos?

- Nuestra sugerencia es que Argentina tenga una ley de energías renovables que garantice un precio por kilowatio a los productores. Esto no implicaría casi costos extras y, de haberlos, serían compartidos por todos los consumidores. Gracias a eso sería independiente del presupuesto. Este esquema del precio garantizado permite que los productores agropecuarios y los hombres de negocios financien con créditos los parques eólicos o de placas solares. 



- En la Argentina, el Gobierno paga para abaratar la factura de electricidad, ¿por qué iban a hacerla más cara para garantizar ese precio al productor de renovables?


- En muchos países emergentes se subsidia la producción de electricidad para que el consumidor tenga un acceso más barato a la energía, pero sería mejor subsidiar directamente a esas personas que pueden necesitarlo, para que ellos paguen con ese dinero la factura. De la otra forma, al subsidiar la producción se eliminan los incentivos que podría tener el productor para reducir el coste.

- El otro problema de las renovables es el almacenamiento de la energía…

- No es problema mientras se combinen varias. No creemos que haya que depender sólo del viento sino de una combinación que incluya un mecanismo de predicciones.
En Europa, se sabe cuánta energía habrá en la red en las próximas 24 o 48 horas gracias a las predicciones meteorológicas del viento. Por otro lado, tienen los datos históricos de consumo para saber cuánto demandará la gente en 2 o 3 días. Si añadís a la energía eólica y solar las represas, la bioenergía y la geotermal, tenés un mix de fuentes renovables que te aseguran el suministro.
En Dinamarca hace muchos años que lo hacen y hoy tienen más del 20% del suministro garantizado por energía eólica. En comparación con la Argentina, Dinamarca es minúscula. Cuando no sopla el viento, no sopla en casi ninguna parte del país. En la Argentina, la probabilidad de que no haya viento en ninguna parte del país es mucho menor.

- Esa diferencia en el desarrollo energético danés y argentino, ¿es cultural o económica?
- El problema principal para iniciar un mercado de energías renovables es que los proveedores tradicionales de electricidad no quieren cambiar. El primer paso para lograrlo es hacer que estas empresas tengan la voluntad de cambiar. No hay barreras técnicas ni financieras, pero hace falta que los gobernantes quieran hacerlo y que las generadoras de electricidad se comprometan.
El problema de la Argentina es que no hay una política energética sostenible a largo plazo. Para Dinamarca, la principal motivación para lograrlo fue que querían ser independientes de los combustibles fósiles. En gran medida, lo lograron.
Fuente: iEco (nota completa + video)

jueves, 22 de abril de 2010

22 de Abril - "Día de la Tierra"

El Día de la Tierra, 22 de abril, es una celebración anual del medio ambiente que compartimos y el momento de evaluar la labor aún necesaria para proteger los dones naturales de nuestro planeta. El Día de la Tierra no es una fiesta nacional. Si bien no existe una organización central, muchas organizaciones no gubernamentales trabajan para registrar las miles de actividades locales en escuelas y parques que marcan el día. El Día de la Tierra afirma que la conscientización hacia el medio ambiente es parte de la consciencia nacional y que la idea de proteger nuestro entorno, otrora el dominio de unos cuantos conservacionistas, se ha movido desde un extremo hasta la corriente central del pensamiento estadounidense.

Esto, claro está, no siempre fue así. En el Siglo XIX los estadounidenses bendecidos con una tierra vasta y rica en recursos naturales, vivían en la creencia que los campos frescos siempre estarían en el horizonte; cuando se agotara el suelo, o los bosques o el carbón en un lugar determinado podrían mudarse a otro lugar. A medida que la industria floreció a principios del Siglo XX, la gente aceptó sin cuestionar que los cielos se obscurecieran por las emisiones de las chimeneas y los ríos se llenaron de desechos industriales. A mediados de los años treinta, y una vez más en los cincuenta, el Río Cuyohoga de Ohio, que nace en el corazón industrial de los Estados Unidos, se encendió por los desechos químicos de las fábricas construidas a lo largo de sus márgenes. Poca gente siquiera lo notó. No hubo protesta pública.

Durante los años sesenta, la actitud pública empezó a cambiar. En 1962, una bióloga marina llamada Rachel Carzon publicó "Primavera Silente", título que se refería a un futuro sin aves y describía en un lenguaje llano los devastadores efectos a largo plazo de los pesticidas altamente tóxicos y otros agentes químicos empleados comúnmente en la agricultura, la industria y el día a día por millones de estadounidenses. El libro sorpresivamente se ubicó entre los más vendidos. En 1968, los astronautas del Apollo, a su regreso del vuelo pionero orbitando de la luna, fotografiaron por vez primera el planeta Tierra en su totalidad. Esta imagen de la Tierra: pequeña, frágil, hermosa y única, rápidamente quedó impresa en la psique de millones. En 1969, el flujo Industrial en el Río Cuyohoga nuevamente provocó un incendio. Esta vez, la reacción del público fue inmediata e intensa. Los habitantes de Cleveland, Ohio, donde tuvo lugar el incendio, se convirtieron en el hazmereír, y la canción satírica "Burn On, Big River, Burn On" (Quémate, gran río, quémate) se escuchó en las radios de todo el país. Ese mismo año, el Congreso de los Estados Unidos promulgó la Ley Nacional de Política Ambiental (NEPA), declarando una política nacional que alentaría la armonía productiva y deleitable entre el hombre y su entorno.

Paralelamente con esta lenta conscientización ambiental, hubo una oposición cada vez mayor a la participación de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Las manifestaciones públicas contra la guerra, particularmente las realizadas en las universidades, impulsaron las ideas de que las acciones individuales harían la diferencia, y que los desafíos organizados al status quo que podían cambiar de hecho la política y la conducta pública.

Gaylord Nelson, entonces Senador por Wisconsin y por mucho tiempo conservacionista , fue una de las personas que entendió que los métodos desarrollados para la protesta contra la guerra bien podían ser eficaces en otras esferas. "En aquel momento", escribió Nelson, "había gran descontento en las universidades a causa de la guerra en Vietnam. Se realizaron protestas denominadas clases anti guerra a lo largo de los centros educativos de toda la nación. En un vuelo desde Santa Barbara a la Universidad de California en Berkeley, leí un artículo sobre tales clases, y de pronto se me ocurrió: ¿Porqué no dar una clase nacional sobre el medio ambiente? he aquí el origen del Día de la Tierra"

Asido a esta idea, Nelson regresó a Washington en agosto de 1969 y empezó a promover el Día de la Tierra entre gobernadores, alcaldes de las principales ciudades, editores de periódicos universitarios y, lo que es más importante, en la Revista Académica, que circula en las escuelas primarias y secundarias de todo el país. En septiembre, Nelson anunció formalmente que habría una clase nacional sobre el medio ambiente en la primavera de 1970. Posteriormente narró lo que sucedió a continuación:

"Los servicios por cable difundieron el artículo por todo el país. La respuesta fue increíble. Actuó como los funcionarios que reprimen el crimen organizado. Telegramas, cartas y llamadas telefónicas llovieron de todo el país.

Con la ayuda del personal del Senado, llevé a cabo actividades relativas al Día de la Tierra fuera de mi oficina. Para diciembre, el movimiento se había expandido tan rápidamente que se hizo necesario abrir una oficina en Washington para servir de centro nacional de distribución de información y atender las preguntas y actividades concernientes al Día de la Tierra. A ese punto, contraté a Denis Hayes y otras personas para coordinar el esfuerzo.

El Día de la Tierra alcanzó lo que yo ansiaba. El objetivo consistió en demostrar una inquietud tan grande por el ambiente a nivel nacional, que sacudiera la arena política. Fue una jugada riesgosa, pero funcionó. Unos veinte millones de personas participaron en manifestaciones pacíficas en todo el país. Diez mil escolares y liceístas, dos mil colegios universitarios y un mil comunidades tomaron parte.

Realmente fue una asombrosa explosión popular. La gente se preocupaba y el Día de la Tierra se convirtió en la primera oportunidad que jamás habían tenido para unirse en una manifestación nacional que enviara un gran mensaje a los políticos: el mensaje de que despertaran e hicieran algo.

Funcionó por la respuesta espontánea y entusiasta a nivel popular. Nada igual había ocurrido antes. Si bien nuestra organización en los centros educativos fue bastante buena, las miles de actividades en nuestras escuelas y comunidades se generaron a nivel local. No contábamos ni con el tiempo, ni con los recursos para organizar a los diez mil escolares y liceístas y al millar de comunidades que participaron. Simplemente se organizaron ellos mismos. Eso es lo notable del Día de la Tierra."

Una legislación federal revolucionaria sucedió al éxito del primer Día de la Tierra. En 1970 se creó la Agencia de Protección Ambiental, seguida por la Ley del Aire Limpio, la Ley de Aguas Limpias de 1972 y la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1973. Entre las disposiciones más ambiciosas de estas leyes se encuentra el requerimiento de que los automóviles utilicen gasolina sin plomo, se adhieran a un mínimo de kilómetros por galón de gasolina y se equipen con catalizadores que reduzcan la cantidad de vapores tóxicos emitidos por los tubos de escape de los vehículos.

El Día de la Tierra pareció desaparecer. Aun cuando continuaron las celebraciones anuales, no lograron equiparar el tamaño y entusiasmo del primer año. El Día de la Tierra se había convertido en una reliquia de las protestas de principios de los años setenta.

Sin embargo, el destello de consciencia generado por el primer Día de la Tierra siguió creciendo. Las organizaciones populares, ahora denominadas organizaciones no gubernamentales u ONG, aumentaron en tamaño y poder. Grupos como Greenpeace, formado en Canadá en 1971, adaptó los principios de la desobediencia civil no violenta para crear consciencia pública en torno a la menguante población de ballenas y los riesgos de la energía nuclear. Nature Conservancy, creada en 1951, se rededicó a principios de los setenta a la preservación de la diversidad natural y comenzó a comprar tierra sin desarrollar para la preservación de la naturaleza.

Instituciones venerables como Sierra Club y la Sociedad Nacional Audubon entablaron procesos enérgicos contra compañías de explotación forestal a fin de desacelerar la destrucción de bosques de muchos años. Las organizaciones no gubernamentales, financiadas mediante aportes del público y conformadas por abogados y educadores, así como científicos y naturalistas, se volvieron vigilantes enérgicos del medio ambiente, al tiempo que educaban al público y enjuiciaban a compañías y gobiernos para obligarlos a cumplir con la legislación que regula todo: desde las emisiones de las chimeneas y la calidad del agua, hasta los hábitats naturales de las especies en peligro de extinción.

En sus casas, los estadounidenses, a menudo instados por sus hijos, comenzaron a separar la basura doméstica para el reciclaje. A finales de los años ochenta, se establecieron programas de reciclaje en muchas comunidades. A mediados de los noventa, estos programas municipales ya rendían retribuciones: la cantidad de basura que se vaciaba, en los rellenos iba en notable descenso, y más de 20% de la basura municipal de los Estados Unidos se convertía en productos de utilidad.

Las corporaciones, bastante conscientes de los deseos del consumidor y del marco de referencia de las ganancias, comenzaron a promoverse como acordes al medio ambiente, al utilizar orgullosamente material reciclado en sus empaques y difundir comerciales por la televisión que hablaban de sus logros en la protección de la Tierra. Más importante fue la adopción por muchas empresas de manifiestas prácticas comerciales que aumentaban la eficiencia v disminuían la cantidad de desecho industrial. Estimulado por los consumidores y las ONG, forzado por la ley a cumplir con las normas en cuanto a calidad de aire y agua, y finalmente al percatarse de que los nuevos métodos podrían de hecho ser rentables, el sector privado aceptó su rol en la gerencia ambiental.

En 1990, el Día de la Tierra se recobró. Encabezado por Denis Hayes, organizador principal del primer Día de la Tierra, el del año 1990 fue internacional, y abarcó empresas, minorías étnicas y funcionarios públicos. Más de 200 millones de personas en todo el mundo, diez veces más que en 1970, participaron en actividades que reconocían que el medio ambiente había pasado a ser, finalmente, tema de interés público y universal. El impulso global continuó en 1992 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), celebrada en Río de Janeiro, Brasil, donde un número sin precedentes de gobiernos y ONG elaboraron documentos claves para el desarrollo sustentable de las economías ahora y en el futuro.

En 1995, presenció el XXV Aniversario del primer Día de la Tierra y fue un momento para evaluar el progreso ambiental del último cuarto de siglo. En los países occidentales, las noticias parecían buenas: el aire y el agua eran más limpios, los bosques se expandían y muchos indicadores ambientales también iban en ascenso. Sin lugar a dudas, la combinación en ocasiones volátil de legislación, juicios entablados por las ONG, educación pública y prácticas comerciales más eficientes, había logrado un efecto notable y positivo en el estado del medio ambiente.

Cuán buenas realmente eran estas noticias dependía de a quién se le preguntara. "Las leyes (del medio ambiente)... junto con innumerables esfuerzos privados alentados por la consciencia ambiental... han constituido un éxito sorprendente", escribió el reportero Gregg Easterbrook en la revista The New Yorker. "Tanto en los Estados Unidos, como en Europa, las tendencias ambientales son, en su mayoría, positivas; y las regulaciones ambientales, lejos de ser pesadas y costosas, han resultado ser bastante efectivas, han costado menos de lo previsto y han fortalecido, no debilitado, las economías de los piases que las aplicaron". La revista Environment, dirigida por una ONG importante, ofreció una evaluación más sombría: "El Día de la Tierra... ni ha generado una ciudadanía permanentemente activa, ni ha transformado el malestar general que socava la fe en la responsabilidad democrática. Aunque el movimiento ecologista ha hecho grandes avances desde 1970, institucionalmente así como en la consciencia pública, la seguridad del medio ambiente, en forma de tratamiento justo y la disposición de necesidades fundamentales para todos, sigue siendo hoy más evasivo que hace 25 años".

El caleidoscopio de actividades planeadas para el Día de la Tierra 1997 refleja esta vigorosa fusión de prácticas democráticas en pro del ambiente. La Universidad Estatal de Idaho en Pocatello, Idaho, está organizando un festival de una semana con una Ecoferia de comida, música y exhibiciones, varios foros (los temas comprenden "Salud ambiental: Calidad del aire y del agua en Pocatello" y "Cómo salvar la Tierra con tecnologías para limpiar el medio ambiente"), programas educativos para niños y adultos, y paseos por parajes naturales. Los estudiantes del Liceo Hermon en Hermon, Maine, realizarán talleres sobre el futuro del salmón atlántico en Maine, visitarán una represa donde se ayuda a esta especie en su trayecto aguas arribas y se le suelta en una corriente local donde se cría con ayuda de los estudiantes.

A mayor escala, el Festival anual del Día de la Tierra del Condado de Contra Costa, celebrado cerca de San Francisco, California, es el acontecimiento más exitoso del norte de California y es financiado con ventas de boletos y donaciones de los medios de comunicación locales, empresas, organismos oficiales y organizaciones no gubernamentales. Este año se presentará música en vivo en tres escenarios, áreas temáticas sobre pronóstico del tiempo, aves en peligro de extinción y automóviles eléctricos, así como cantidad de comida ambientalmente sana. Se espera la asistencia de más de 20.000 personas.

A nivel global, la Asociación Nacional de Parques y Conservación (NPCA) contribuye con los grupos ciudadanos de Estados Unidos y el exterior a organizar eventos de Marcha Pro Parques, que beneficien directamente a sus parques locales, estatales y nacionales. Se organizan caminatas en zonas rurales y urbanas para recabar fondos. El dinero así recaudado se destina a parques locales y proyectos de restauración. Celebrados originalmente en 1990, proyectos pasados incluyen reparación de edificios y senderos históricos, plantación de árboles y jardinería, patrocinio de limpieza de parques y programas de reciclaje, así como adquisición de terrenos para nuevos parques. Los organizadores informan que en la Marcha Pro Parques de 1997 se recaudaron aproximadamente dos millones de dólares para parques de la comunidad, involucraron más de un millón de personas, y fue el acontecimiento nacional más grande del Día de la Tierra. Los 50 estados realizaron marchas y nueve países participaron para un total de 1.200 marchas en todo el mundo: la mayor jamas realizada. Los países que participaron fueron Rusia, Canadá, Arabia Saudita, Costa Rica, Brasil, Argentina, Suecia, Finlandia y España.

El Día de la Tierra, que empezó en 1970 como un movimiento de protesta, ha evolucionado hacia una celebración global del medio ambiente y de nuestro compromiso con su protección. La historia del Día de la Tierra refleja el crecimiento de la consciencia ambiental en el transcurso del último cuarto de siglo, y el legado del Día de la Tierra es la noción inequívoca de que el medio ambiente es objeto de inquietud universal.

"No olviden nunca, si quieren que la nación tome grandes decisiones sobre aspectos políticos, que el pueblo es la fuente del poder. Con él pueden hacer cualquier cosa, sin él, nada". Gaylord Nelson, Fundador del Día de la Tierra

Por Tim Brown / United States Information Agency

Fuente: Secretría de Ambiente y Desarrollo Sustentable

domingo, 14 de marzo de 2010

La basura electrónica, otro problema

La ONG ambientalista disparó una alerta sobre el impacto que tiene el rápido recambio de celulares en el medio ambiente. "En la Argentina no existe prácticamente ninguna infraestructura formal para gestionar este tipo de residuos", advierten las autoridades de la organización.

Como si el medio ambiente no tuviera ya problemas suficientes, la tecnología, y más específicamente la tecnología que pasa a ser obsoleta, también pasa a atentar contra el bienestar del planeta de acuerdo con un informe titulado "El lado tóxico de la telefonía móvil" que fue divulgado por la organización ambientalista Greenpeace Argentina.

El foco de atención del mensaje de la ONG está puesto en el elemento tecnológico de más alta divulgación en la actualidad: El teléfono celular. Según informó, se estima que unos 10 millones de estos aparatos serán descartados a lo largo de este año en el país y al menos un 30 por ciento de éstos irán a parar junto a los residuos domiciliarios en los rellenos sanitarios y basurales.

El porcentaje de de residuos provenientes del sector tecnológico que finalmente son reciclados es apenas del 6 por ciento del total. "El riesgo de estos residuos radica en sus componentes tóxicos, pero enterrarlos o incinerarlos representa un despilfarro de materiales como oro, plata, cobre y plásticos que pueden ser recuperados y reintroducidos en el circuito productivo", alegó Yanina Rullo, integrante de la Campaña de Basura Electrónica de Greenpeace.

Por el lado de las propuestas, la directora política de la ONG en Argentina, María Eugenia Testa, señaló que "desde Greenpeace insistimos en la necesidad de una ley nacional de gestión de este tipo de residuos, para crear de manera urgente una infraestructura especial de reciclaje y recuperación de materiales, que establezca la responsabilidad legal y financiera del productor, que prohíba la presencia de sustancias peligrosas en los nuevos aparatos eléctricos y electrónicos y que asegure una mayor durabilidad de los productos".

"En la Argentina no existe prácticamente ninguna infraestructura formal para hacer frente a la basura electrónica y gestionar este tipo de residuos", continuó Testa, alegando que "cuanto más se retrase la implementación de políticas que promuevan la responsabilidad del productor para estos desechos, mayor será la cantidad de residuos electrónicos acumulados a ser tratados y mayores los costos de reparación ambiental".

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Campaña Greenpeace: "líderes mundiales envejecidos 10 años"




España — Los fotomontajes (1) han sido realizados por Greenpeace y la coalición global tcktcktck.org como parte de su campaña para asegurar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante en la Cumbre climática de Copenhague que se celebrará a partir del 7 de diciembre

Los viajeros que lleguen al aeropuerto de Copenhague desde hoy serán recibidos con carteles de los líderes mundiales disculpándose por su fracaso a la hora de detener el cambio climático y cambiar el futuro. Sus rostros “envejecidos” 10 años en una simulación fotográfica lucen en grandes paneles publicitarios desplegados por el aeropuerto de Copenhague.

Pueden verse imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero, Barack Obama, Nicolas Sarkosy y otros jefes de Estado (2) tal y como se verían en 2020. Las imágenes van acompañadas de la siguiente leyenda: “Lo siento. Podríamos haber detenido un cambio climático catastrófico... pero no lo hicimos”. En los anuncios también se lanza un reto: “Actúa ahora: cambia el futuro”.

El aeropuerto recibirá a los miles de delegados, prensa y políticos que acudirán a la ciudad danesa para decidir el destino del clima.

“Si los líderes como Zapatero, Obama, Merkel y Brown no llevan a esta cumbre la voluntad de conseguir un acuerdo ambicioso contra el cambio climático, su legado será de hambrunas, migraciones masivas y miseria. Si esto pasa, las disculpas no serán suficientes” ha declarado Kumi Naidoo, Director de Greenpeace Internacional y miembro del Consejo de tcktcktck.org

“Ha llegado el momento de actuar para salvar nuestro futuro. Ni el próximo año ni el siguiente. Si queremos tener una oportunidad para detener el caos climático, las emisiones globales deben alcanzar su pico máximo en 2015”, ha declarado Juan López de Uralde, Director de Greenpeace España.

El éxito en Copenhague requerirá una acuerdo justo, vinculante y ambicioso que incluya:

- Un compromiso de los países industrializados para recortar sus emisiones en un 40% en 2020 (con respecto a los niveles de 1990).
- Un plan para acabar con la deforestación de los grandes bosques tropicales en 2020.
- Un mínimo de "110.000 millones de euros al año" para financiar actuaciones contra el cambio climático en los países en desarrollo.

“No pueden rehuir nuestro mensaje. Desde el momento que se presenten en la Cumbre hasta el final nos aseguraremos que todos los presentes conozcan las demandas necesarias para el planeta. Depende de ellos, especialmente del presidente Obama dejar de hablar y pasar a la acción” añadió López de Uralde.

También en Copenhague, jóvenes activistas de Greenpeace están retando a los líderes mundiales a emprender acciones urgentes contra el cambio climático. 44 activistas de 16 países (3) participan en una vigilia en el centro de la ciudad. Entre ellos se encuentran dos españoles pertenecientes a la Red de Jóvenes de Greenpeace España.

Brinkley Hutching, activista de 20 años de la Universidad de Alabama de North Carolina declaró: “Nuestra generación demanda que el Presidente Barack Obama asuma la responsabilidad de liderar la consecución de un acuerdo justo, ambicioso y vinculante en Copenhague. Como una generación marcada por la supervivencia, los jóvenes no esperamos nada menos”.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Greenpeace propone una revolución energética que ahorraría 14 billones al año


Madrid, 27 nov (EFE).- Greenpeace ha propuesto hoy una revolución energética mundial basada en fuertes inversiones en energías renovables y en la eficiencia energética, que ahorraría más de 14 billones de euros anuales, cinco veces el coste realizado, y reduciría las emisiones mundiales a la mitad en 2030.

La organización ecologista ha presentado el informe "Revolución Energética: una perspectiva energética mundial sostenible", elaborado por más de cuarenta especialistas, que muestra de una forma práctica cómo disminuir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este estudio está dirigido principalmente a los gobiernos que se van a reunir a partir del próximo 1 de diciembre en Poznan (Polonia) en la Conferencia anual de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Greenpeace espera que en esta cita se sienten las premisas básicas de cara a la cumbre de Copenhague de 2009, en la que se deberá adoptar un nuevo acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto, para reducir las emisiones al menos un 30 por ciento en 2020.

El director ejecutivo de Greenpeace, Juan López de Uralde, ha considerado que el Planeta no puede seguir soportando las emisiones al ritmo actual y ha criticado que se está "mareando la perdiz" y "perdiendo demasiado" tiempo al discutir sobre "una alternativa falsa" como es la energía nuclear, que supone solo el 5 por ciento del total que se consume.

Por su parte, José Luis García, responsable de las campañas de energía de Greenpeace, ha explicado que la propuesta que plantea el informe se basa en lograr la equidad en el acceso a la energía a nivel mundial, en el abandono progresivo de las energías sucias y no sostenibles y en la eficiencia energética.

Se trata de llevar a cabo "una revolución en la forma que producimos, distribuimos y consumimos la energía", para lograr "un reequilibrio en el consumo energético mundial", ha dicho.

La organización ha calculado que con esta revolución energética se ahorrarían al año 14 billones de euros en combustibles para generar electricidad hasta 2030.

En caso de llevarse a cabo la propuesta, las emisiones de CO2 dejarían de crecer en 2015, momento en el cual empezarían a reducirse rápidamente hasta llegar a la mitad en 2030, sin necesidad de hacer uso de la captura y almacenamiento de carbono ni de la energía nuclear.

Al mismo tiempo, según Greenpeace, se asegura el acceso a la energía que puedan necesitar economías emergentes como China o India.

García ha explicado que una de las claves es la eficiencia energética, así como los cambios estructurales en la forma de producir la energía, mediante un sistema mucho más descentralizado que el actual.

La eficiencia energética lograría en 2020 un ahorro mundial de una cantidad de energía superior al consumo actual de Europa occidental y una reducción de la demanda mundial casi a la mitad en 2050.

El informe incide también en el sector del transporte y propone sustituir completamente el uso del petróleo en los vehículos por otros eléctricos a partir de energías renovables entre los años 2050 y 2085.

Frente al 18 por ciento actual, la organización ecologista plantea que un 32,5 por ciento de la energía sea renovable en 2020, y un 50 por ciento y el abandono total de la energía nuclear diez años después, hasta llegar al cien por cien antes de final de siglo.

La inversión en energías renovables necesaria para lograr la revolución energética ahorraría cinco veces el coste en combustible, según la organización, que prevé que entre 2015 y 2020 la mayoría de las renovables sean más baratas que el carbón.

Además, con la tecnología actual, las renovables podrían suministrar casi seis veces la demanda energética mundial.

Entre las medidas necesarias, Greenpeace pide acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y a la energía nuclear, internalizar los costes externos (sociales y medioambientales) de la producción de energía, una normativa estricta en materia de eficiencia y objetivos de obligado cumplimiento para las energías renovables y la cogeneración.


Fuente: Finanzas.com

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Nuevo Ranking Electrónico Verde de Greenpeace


Buenos Aires, Argentina — Nokia ocupa el primer lugar; Nintendo, el último

Greenpeace publicó hoy el noveno Ranking Verde de Electrónicos, en el que Nokia recupera el liderazgo y se sitúa en el primer puesto con siete puntos sobre los diez en que se basa dicho ranking (1). La elevada puntuación que recibió en esta edición se debe a la mejora sustancial de la política de esta empresa en la recuperación de sus residuos electrónicos en India.

"Los resultados de esta edición nos permiten ser optimistas de cara al futuro porque la mayoría de las marcas están respondiendo de forma positiva a los criterios más estrictos en cuanto a sustancias químicas y desechos electrónicos del Ranking de Greenpeace, y también en lo relacionado al consumo de energía, criterio que fue añadido recientemente” declaró Juan Carlos Villalonga, Director Político de Greenpeace Argentina.

El ranking que elabora la organización ambientalista tiene como objetivo hacer más ecológico el sector de los productos electrónicos y obtener compromisos de los fabricantes para adoptar una completa responsabilidad sobre sus productos en cuanto a los residuos que esos aparatos generan y la energía que consumen o que se utiliza para fabricarlos.

En esta edición se presenta la clasificación de los 18 principales fabricantes de computadoras, teléfonos celulares, televisores y videojuegos según las diferentes políticas de compuestos químicos y de recolección y reciclaje de esos productos al final de su vida útil. De acuerdo a estos criterios, las empresas que van avanzando posiciones en el Ranking Verde de Electrónicos son aquellas que elaboran productos o sus componentes principales totalmente libres de sustancias peligrosas. Las compañías que simplemente se comprometen a eliminar químicos peligrosos reciben un puntaje menor.

En las últimas mediciones, Greenpeace ha sumado a la evaluación nuevos criterios de consumo energético para alentar a las empresas del sector electrónico a mejorar las políticas empresariales y las prácticas en relación a la eficiencia energética, teniendo en cuenta la creciente evidencia del cambio climático y la necesidad urgente de abordar esta cuestión. En esta ocasión las compañías que obtienen mejores puntuaciones en eficiencia energética, en algunos de sus productos, son Apple, Nokia, Sony Ericsson y Samsung. Por su parte, Toshiba y Lenovo han mejorado su política en esta materia.

Fujitsu Siemens Computers, con 5,5 puntos, asciende varios puestos en la clasificación y pasa del número 15 al tercero. La compañía ha establecido el final del año 2010 como fecha tope para la eliminación del PVC y de los retardantes de llama bromados (BFRs) en toda su gama de productos. Sony Ericsson ocupa el cuarto puesto seguido de Sony, ambos con 5,3 puntos.

Ninguna de las empresas ha puesto todavía en el mercado una computadora totalmente libre de retardantes de llama bromados (BFRs) y de PVC. Sin embargo, varias de ellas han lanzado recientemente nuevos productos con restricciones en lo que se refiere a las cantidades permitidas de estos componentes tóxicos. La semana pasada, Steve Jobs, presidente de Apple, anunció que la nueva línea del iPod será totalmente libre de ellos, así como de PVC y mercurio, siguiendo así el ejemplo de empresas como Nokia y Sony Ericsson.

"Greenpeace considera que el paso dado por Apple es muy positivo de cara a su compromiso para eliminar estas sustancias tóxicas de todos sus productos a finales de 2008. Sin embargo, estamos decepcionados con la batería del iPod, ya que su alto costo incita al usuario a que cambie el dispositivo entero si falla, creando más basura electrónica" destacó Villalonga.

El Ranking deja a la empresa Philips en evidencia al ser la única que obtiene una mala puntuación, tanto en materia de recolección de residuos electrónicos como en su reciclaje. Se ubica en el décimo primer puesto con 4,3 puntos y mantiene su punto de penalización (2) por ejercer una presión negativa sobre la responsabilidad individual del productor en la Unión Europea (3).

En los últimos puestos de la clasificación de Greenpeace aparecen las empresas que no muestran interés por evolucionar hacia políticas más respetuosas del medio ambiente, como Sharp con 3,1 puntos, Microsoft con 2,2 puntos y Nintendo que sigue siendo la última clasificada con solo 0,8 puntos.

El Ranking Verde de Electrónicos de Greenpeace impulsa cambios relevantes en el sector electrónico que genera un flujo creciente de residuos peligrosos y que son enterrados con los residuos municipales o reciclados de manera informal en condiciones muy riesgosas para la salud de quienes llevan a cabo esta tarea. Greenpeace está impulsando en Argentina la existencia de una norma nacional para evitar la contaminación que producen los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) en los rellenos. “Se hace imprescindible reducir ese flujo de residuos y que las compañías se vean impulsadas a mejorar ambientalmente sus productos”, agregó Villalonga.


Descargá la novena edición del Ranking Verde de Electrónicos, hace click aquí.



Fuente: Greenpeace