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martes, 22 de marzo de 2011

22 de Marzo: "Día Mundial del Agua" Más de 800 millones de personas carecen de agua potable en el mundo

ONU instó a los gobiernos a reconocer que las verdaderas causas de los problemas en los centros urbanos están en la crisis de la administración de ese recurso.

Habló, además, de políticas débiles en la materia y no en la escasez del líquido.

Este 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua.


Naciones Unidas pidió satisfacer el reclamo de los 800 millones de personas que todavía carecen de agua potable para vivir con dignidad y buena salud.

Al mismo tiempo instó a los gobiernos a reconocer que las verdaderas causas de los problemas del agua en los centros urbanos están en la crisis de la administración de ese recurso y las políticas débiles en la materia y no en la escasez del líquido.

Ambos llamamientos aparecen en un mensaje difundido por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra este martes 22 de marzo con énfasis en el impacto de ese fluido en las ciudades, según despacho de la agencia Prensa Latina.

El texto destaca la crucial relación existente entre el agua, los alimentos y la energía como uno de los principales desafíos del presente y asegura que sin ese recurso "no hay dignidad ni escape de la pobreza".

Advierte que en el tiempo de poco más de una generación, el 60 por ciento de la población del mundo vivirá en pueblos y ciudades y que el incremento será más notable en barrios marginales y asentamientos en los países subdesarrollados.

Al respecto, señala que la cantidad de pobladores en centros urbanos sin acceso a agua corriente en sus casas o en el espacio inmediato creció a 114 millones y la de quienes carecen de los medios sanitarios más elementales ascendió a 134 millones.

Se trata de un incremento del 20 por ciento que tiene un enorme impacto en detrimento de la salud humana y la productividad económica, pues "una persona enferma esta incapacitada para trabajar", agrega el comunicado.

Según Ban Ki-moon, los problemas del agua tendrán un lugar prominente en la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), a celebrarse en junio del año próximo en Río de Janeiro, Brasil.

El Día Mundial del Agua fue instaurado en 1993 por una resolución de la Asamblea General de la ONU, con el propósito de concentrar la atención internacional sobre la importancia de ese recurso y de su administración sostenible.

Para graficar la situación, las Naciones Unidas informaron sobre distintas cifras y hechos que demuestran la necesidad de una urgente actuación por parte de los gobiernos y organizaciones internacionales.

En la actualidad, 828 millones de personas viven en tugurios o asentamientos informales, los cuales están diseminados alrededor de todas las ciudades del mundo. El desafío mayor es el de proveer a esta gente de agua potable y servicios sanitarios.

La población pobre paga 50 veces más por un litro de agua de lo que se paga por ese mismo litro en los barrios ricos, debido a que tienen que comprar el agua a vendedores particulares quienes especulan con el preciado líquido.

Debido al rápido proceso de urbanización, las ciudades enfrentan una creciente demanda de agua y servicios sanitarios y para cubrir dicha demanda las ciudades van más allá, lo cual degenera en una sobreexplotación de los recursos hídricos.

La contaminación típicamente se refiere a la presencia de químicos y otras substancias en concentraciones mayores de lo que normalmente habría bajo condiciones naturales. Cada día, 2 millones de toneladas de desechos humanos son depositadas en ríos y quebradas.

En muchas ciudades, especialmente en los países en desarrollo, la falta de adecuados tratamientos de aguas negras y de adecuadas instalaciones de alcantarillado, degeneran en la polución de los recursos hídricos tanto subterráneos como superficiales.

La falta de instalaciones de abastecimiento de agua, y de adecuadas condiciones sanitarias en las ciudades, conlleva la existencia de serios problemas de salud, mientras que inadecuadas instalaciones de servicios sanitarios a menudo son fuente de contaminación del agua potable.

Después de fuertes lluvias, dicha agua lluvia lava los desechos humanos, principalmente en los asentamientos informales que carecen de servicios sanitarios básicos, hacia las fuentes abiertas de agua potable de los pobres.

El agua potable contaminada normalmente produce, en las personas que la consumen, epidemias de cólera, enfermedades como diarrea, y brotes de malaria. La malaria fue a menudo considerada una enfermedad rural, hoy en día se encuentra entre las principales causas de enfermedad y muerte en muchas áreas urbanas.

Tasas de fuga de agua de hasta el 50% son bastante comunes en sistemas de distribución urbanos de agua. Entre 250 y 500 millones de m3 de agua potable son desperdiciados cada año en muchas de las mega ciudades del mundo.

No desperdiciar dicha cantidad de agua ayudaría a proveer de agua potable a unos 10 a 20 millones de personas adicionales en cada ciudad.


Fuente: 26noticias.com.ar

domingo, 29 de noviembre de 2009

Cinco mitos sobre agrocombustibles

Nunca la investigación sobre nuevas fuentes de energía pareció tan urgente. El petróleo, el carbón y el gas contribuyen al recalentamiento del planeta. Además, se estima que las reservas de combustibles fósiles sólo durarán unos cuarenta o cincuenta años. Aun si fuese algo más, el problema de la energía del futuro no quedaría resuelto. Y aunque los precios del petróleo no cesan de aumentar; ¿cómo prescindir de él?

Biocombustibles... La palabra evoca la imagen favorable de una energía renovable, limpia e inagotable, una confianza en la tecnología y en el poder de un progreso compatible con una protección duradera del medio ambiente. El término permite a la industria, a los hombres y mujeres políticos, al Banco Mundial (BM), a Naciones Unidas (ONU) e incluso al Grupo Intergubernamental sobre la Evolución del Clima (GIEC) presentar los combustibles fabricados a partir del maíz, de la caña de azúcar, de la soja y de otros cultivos como la próxima etapa de una lenta transición, que parte desde el pico de la producción petrolera para llegar a una economía energética basada en recursos renovables que todavía no ha sido definida.

Desde ya, los programas son ambiciosos. En Europa se prevé que los combustibles provenientes de la biomasa cubran un 5,75% de los combustibles para transporte terrestre en 2010, y un 20% en 2020. Estados Unidos apunta a 35.000 millones de galones por año. Estos objetivos exceden por mucho la capacidad de producción de la agricultura de los países industrializados del hemisferio norte. Europa debería movilizar el 70% de sus tierras cultivables para mantener ese compromiso; la totalidad de la cosecha de maíz y soja de Estados Unidos debería ser transformada en etanol o biodiésel. Semejante conversión pondría patas arriba el sistema alimentario de las naciones del Norte. Es por ello que los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) miran al hemisferio sur para cubrir sus necesidades.

Indonesia y Malasia incrementan rápidamente sus plantaciones de palma aceitera para poder abastecer al mercado europeo de biodiésel en un 20%. En Brasil -donde la superficie de tierras cultivables dedicada a los cultivos para combustibles ocupa ya un territorio del tamaño de los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Gran Bretaña juntos-, el gobierno prevé multiplicar por cinco la superficie dedicada a la caña de azúcar. Su objetivo es reemplazar el 10% del consumo mundial de nafta de aquí a 2025.

La rapidez con que se opera la movilización de los capitales y la concentración de poder en la industria de los agrocombustibles es asombrosa. En los últimos tres años, se multiplicaron por ocho las inversiones de capital riesgo en el sector. Los financiamientos privados inundan las instituciones públicas de investigación, como lo comprueban los 500 millones de dólares en subvenciones otorgados por British Petroleum (BP) a la Universidad de California. Los grandes grupos petroleros, cerealeros, automotores y de ingeniería genética firman poderosos acuerdos societarios: Archer Daniela Midland Company (ADM) y Monsanto; Chevron y Volkswagen; BP, DuPont y Toyota. Estas multinacionales intentan concentrar sus actividades de investigación, producción, transformación y distribución de nuestros sistemas alimentarios y de abastecimiento en combustibles. Razón de más para sacar a la luz, antes de subirse al tren en marcha, los mitos que subyacen en la transición hacia los agrocombustibles.

Mito nº 1

Los agrocombustibles son limpios y protegen el medio ambiente

Porque la fotosíntesis que participa en estos cultivos sustrae de la atmósfera gases con efecto invernadero, y porque los agrocombustibles pueden reducir el consumo de energía fósil, se asegura que protegen el medio ambiente. Cuando se analiza su impacto "de la cuna a la tumba" -desde la roturación del terreno a su utilización en el transporte terrestre-, las limitadas reducciones en las emisiones de gases con efecto invernadero se anulan con aquellas, mucho más importantes, que originan la deforestación, los incendios, el drenaje de las zonas húmedas, las prácticas culturales y la pérdida de carbono de los suelos. Cada tonelada de aceite de palma emite tanto o más gas carbónico que el petróleo. El etanol producido a partir de la caña de azúcar cultivada en selvas tropicales desmontadas emite un 50% más gases con efecto invernadero que la producción y la utilización de la cantidad equivalente de nafta. Cuando comenta el equilibrio planetario del carbono, Doug Parr, jefe científico de Greenpeace, declara categóricamente: "Si se produce sólo el 5% de los biocombustibles destruyendo bosques primarios que todavía existen, se pierde todo lo ganado sobre el carbono".

Los cultivos industriales destinados a los combustibles necesitan enormes esparcimientos de abonos producidos a partir del petróleo, cuyo consumo mundial -actualmente, 45 millones de toneladas por año- más que duplicó el nivel de nitrógeno biológicamente disponible en el planeta. Así, el fertilizante contribuyó en gran medida con las emisiones de óxido nitroso, un gas con efecto invernadero cuyo potencial de recalentamiento global es 300 veces más elevado que el del dióxido de carbono. En las regiones tropicales -de donde saldrán muy pronto la mayor parte de los agrocombustibles-, los abonos químicos tienen entre 10 y 100 veces más efecto sobre el recalentamiento planetario que en las regiones templadas.

Producir un litro de etanol requiere tres a cinco litros de agua de riego y produce hasta 13 litros de aguas residuales. Se necesita el equivalente energético de 113 litros de gas natural para tratar estas aguas residuales, lo que aumenta la probabilidad de que sean liberadas en el medio ambiente, contaminando así los ríos y las napas freáticas. La intensificación de los cultivos energéticos para combustibles también tiene por consecuencia el agravamiento del ritmo de erosión de los suelos, en particular en el caso de la producción de soja (6,5 toneladas por hectárea por año en Estados Unidos, hasta 12 en Brasil y Argentina).

Mito nº 2

Los agrocombustibles no implican deforestación

Sus promotores sostienen que los cultivos efectuados en tierras ecológicamente degradadas mejoran el medio ambiente. Quizá el gobierno brasileño tuviera este dato en mente cuando clasificó alrededor de 200 millones de hectáreas de selvas tropófilas, praderas y pantanos como "tierras degradadas" y aptas para el cultivo. En realidad, se trataba de ecosistemas de una gran biodiversidad en las regiones de la Mata Atlántica, del Cerrado y del Pantanal, ocupadas por poblaciones indígenas, campesinos pobres y grandes explotaciones de pastoreo extensivo de bovinos.

La introducción de cultivos destinados a los agrocombustibles simplemente tendrá como resultado la expulsión de estas comunidades hacia la "frontera agrícola" del Amazonas, allí donde los modos devastadores de desmonte son bien conocidos. La soja provee el 40% de los agrocombustibles de Brasil: según la National Aeronautics and Space Administration (NASA), cuanto más sube el precio de la soja más se acelera la destrucción de la selva húmeda del Amazonas (325.000 hectáreas por año, al ritmo actual).

En Indonesia, las plantaciones de palma aceitera destinadas a la producción de biodiésel -llamado "diésel de la deforestación"- son la causa principal de la retracción de la selva. Hacia 2020, estas superficies se habrán triplicado y alcanzarán las 16,5 millones de hectáreas (Inglaterra y Holanda juntas), con una pérdida del 98% de la densidad selvática como resultado. La vecina Malasia, primer productor mundial de aceite de palma, ya perdió el 87% de sus selvas tropicales y sigue desmontándolas a un ritmo del 7% anual.

Mito nº 3

Los agrocombustibles permitirán el desarrollo rural

En los trópicos, 100 hectáreas dedicadas a la agricultura familiar crean 35 empleos. La palma aceitera y la caña de azúcar crean diez, los eucaliptos dos, la soja apenas uno y medio. Hasta hace poco tiempo, los agrocombustibles abastecían mercados locales y subregionales. Incluso en Estados Unidos, la mayoría de las fábricas de producción de etanol, de un tamaño relativamente modesto, pertenecían a los agricultores. El boom actual hace que la gran industria entre en juego, creando economías de escala gigantesca y centralizando la explotación.

Los grupos petroleros, cerealeros y de cultivos transgénicos refuerzan su presencia en toda la cadena de valor agregado de los agrocombustibles. Cargill y ADM controlan el 65% del mercado mundial de cereales; Monsanto y Sygenta dominan el mercado de los productos genéticamente modificados. Para sus semillas, sus inputs, sus servicios, la transformación y la venta de sus productos, los campesinos que producen para los agrocombustibles dependerán cada vez más de un acuerdo entre empresas fuertemente organizadas. Es muy poco probable que obtengan algún beneficio de dicho arreglo. Resulta más verosímil que los pequeños productores agrícolas sean expulsados del mercado y de sus tierras. Cientos de miles ya han sido desplazados en la "República de la soja", una región de más de 50 millones de hectáreas que cubre el sur de Brasil, el norte de Argentina, Paraguay y el este de Bolivia.

Mito nº 4

Los agrocombustibles no causarán hambre

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), hay suficiente cantidad de alimento en el mundo como para alimentar a todos sus habitantes con una ración diaria de 2.200 calorías, bajo la forma de frutos frescos y secos, legumbres, lácteos y carne. Sin embargo, por ser pobres, 824 millones de personas siguen sufriendo de hambre. Ahora bien, la transición anunciada pone a competir la producción alimentaria con la de combustibles en el acceso a la tierra, al agua y a los recursos. Un ejemplo concreto de esa situación se da actualmente en México. Como sus barreras aduaneras fueron desmanteladas en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México importa hoy en día el 30% de su maíz de Estados Unidos. La creciente demanda de etanol en este último país provocó una enorme presión en el precio del cereal, que en febrero de 2007 subió a su nivel más alto de los últimos diez años y provocó un aumento dramático en el precio de la tortilla, un alimento básico. Enfrentado a las manifestaciones de descontento de una población pobre golpeada en el estómago, el gobierno de Felipe Calderón, tras una reunión con las multinacionales de la industrialización y distribución de cereales, debió limitar el aumento del precio de la tortilla a un 40% hasta el próximo mes de agosto.

Aprovechando la coyuntura, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) publicó una serie de "estudios" que afirmaban que la salida de la crisis, para México, pasaba por la producción de maíz para agrocombustibles, y que "este maíz debe ser transgénico".

A escala planetaria, la gente más pobre ya gasta entre un 50 y un 80% de sus ingresos familiares en alimentación. Sufren cuando los altos precios de los cultivos para combustibles hacen subir el precio de los alimentos. El International Food Policy Research Institute (Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, IFPRI) de Washington estimó que el precio de los alimentos básicos aumentará entre un 20 y un 33% en 2010, y entre un 26 y un 135% en 2020. Ahora bien, con cada aumento del 1% en el precio del alimento, 16 millones de personas caen en la inseguridad alimentaria. Si la tendencia actual continúa, 1.200 millones de habitantes podrían sufrir hambre de manera crónica para 2025. En este caso, la ayuda alimentaria internacional probablemente no será de gran utilidad, ya que nuestros excedentes agrícolas irán... a las reservas de nafta.

Mito nº 5

Los agrocombustibles "de segunda generación" están al alcance de la mano

A los promotores de los agrocombustibles les gusta tranquilizar a los escépticos afirmando que los combustibles que hoy en día se producen en base a cultivos alimenticios muy pronto serán reemplazados por otros más compatibles con el medio ambiente, como árboles de crecimiento rápido y el panicum virgatum (una gramínea que crece en matas y cuyo follaje llega a 1,80 metros de altura). Esto les permite hacer más aceptables los agrocombustibles de primera generación.

Saber cuáles son los cultivos que serán transformados en combustible no es pertinente. Las plantas salvajes no tendrán una menor "impronta ambiental", pues su comercialización transformará su ecología. Cultivadas de manera intensiva, rápidamente migrarán de los setos de arbustos y terrenos arbolados hacia tierras cultivables, con las consecuencias ambientales asociadas a ello.

La industria apunta a producir plantas celulósicas, genéticamente modificadas -en particular árboles de crecimiento rápido-, que se descompongan fácilmente para liberar azúcares. Teniendo en cuenta la proclividad a la diseminación ya demostrada por los cultivos genéticamente modificados, pueden esperarse enormes contaminaciones.

Toda tecnología cuyo potencial permita evitar los peores impactos del cambio climático debe ser comercializada a gran escala en los próximos 5 a 8 años. Una perspectiva muy poco probable en el caso del etanol extraído de la celulosa, producto que, hasta el presente, no implicó ninguna reducción en la emisión de carbono. La industria de los agrocombustibles está apostando a milagros.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que, en los próximos 23 años, el mundo podría producir hasta 147 millones de toneladas de agrocombustibles. Semejante volumen estará acompañado por mucho carbono, óxido nitroso, erosión, y por más de 2.000 millones de toneladas de aguas residuales. Por sorprendente que esto parezca, dicha producción sólo compensará el incremento anual de la demanda mundial de petróleo, actualmente estimada en 136 millones de toneladas por año. ¿Vale la pena?

Para las grandes empresas cerealeras, desde luego que sí. Se llamen ADM, Cargill o Bunge, son los pilares de la industria agroalimentaria. Ellas mismas están rodeadas de una cohorte muy poderosa de transformadores de materias primas, de distribuidores asociados por un lado a cadenas de supermercados y por otro a empresas agroquímicas, de semillas y de maquinaria agrícola. De cada cinco dólares que se consumen en alimento, cuatro corresponden a la actividad de estas empresas en su conjunto. Ahora bien, después de cierto tiempo, la parte de producción sufrió una "involución": como las cantidades crecientes de inversiones (inputs químicos, ingeniería genética y maquinaria) no redituaron en un aumento de las tasas de productividad de la agricultura, el complejo agroalimentario debe gastar más para cosechar menos.

Los agrocombustibles son la respuesta perfecta a esta involución. Subvencionados y en etapa de crecimiento, cuando el petróleo retrocede, facilitan la concentración en manos de los actores más poderosos de las industrias alimentaria y energética.

Desgraciadamente, la transición hacia los agrocombustibles padece una tara congénita: éstos entran en competencia con los alimentos por las tierras, el agua y los recursos. Desarrollados en extremo, serán utilizados para producir... agrocombustibles. Una propuesta patética desde el punto de vista termodinámico. "Renovable", en efecto, no quiere decir "sin límites". Incluso si los cultivos pueden volver a plantarse, la tierra, el agua y los nutrientes siguen siendo limitados.

De hecho, el atractivo de estos biocombustibles reside en su potencial de prolongar la economía basada en el petróleo. Con una estimación de un billón de barriles de reservas mundiales restantes de petróleo convencional, un barril de petróleo a 100 dólares no es una realidad muy lejana 16. Y cuanto más alto sea el precio del petróleo, más podrá subir el precio del etanol y seguir siendo competitivo. Por otra parte, es allí donde reside la contradicción para los agrocombustibles de segunda generación: a medida que los hidrocarburos se vuelven más caros, los agrocombustibles de primera generación se vuelven más rentables, desalentando así la inversión en el desarrollo de las generaciones que podrían seguir. Si el petróleo llega a los 80 dólares por barril, los productores de etanol pueden permitirse pagar más de 5 dólares por celemín (alrededor de 127 kg) de maíz, volviéndolo competitivo incluso frente a la caña de azúcar. La crisis energética mundial es potencialmente un premio de entre 80 y 100 billones de dólares para los grupos alimentarios y petroleros. No es sorprendente que no estemos invitados ni incitados a terminar con nuestros hábitos de "sobreconsumo".

La transición hacia los agrocombustibles no tiene nada de inevitable. Ya se han puesto en práctica muchas alternativas locales, conducidas con éxito en el terreno, al mismo tiempo eficaces a nivel energético y centradas en las necesidades de los habitantes, para producir alimento y energía sin amenazar al medio ambiente ni los medios de existencia. Deben asignarse límites -y no subvenciones- a la industria de los agrocombustibles. Sería inaceptable que los países del norte tiraran el fardo de su sobreconsumo hacia el sur del planeta, simplemente porque los países intertropicales gozan de más sol, lluvias y tierras cultivables. Es indispensable una moratoria mundial proactiva sobre el desarrollo de los agrocombustibles; es tiempo de concebir estructuras de regulación y de instaurar programas que permitan la preservación de los recursos. Hay que tomarse el tiempo de establecer una transición mejor; una transición agraria hacia la soberanía alimentaria y energética.

Fuente: Le Monde Diplomatique

viernes, 4 de septiembre de 2009

El calentamiento global hunde al mundo en un abismo

El secretario general de la Organización Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, aseguró este jueves que queda poco tiempo para alcanzar un acuerdo global contra el cambio climático y advirtió que la aceleración del calentamiento global está “hundiendo al mundo en un abismo”

"Necesitamos un acuerdo ambicioso y justo, con objetivos a medio plazo para la reducción de emisiones por parte de los países industrializados", dijo Ban durante la tercera Conferencia Climática que se celebra hasta el viernes en Ginebra.

"Los países en vías de desarrollo tienen que ralentizar el aumento de sus emisiones", dijo también el secretario general de la ONU, que llegó a la capital suiza procedente de un viaje por el Polo Norte, donde constató los estragos del cambio climático y advirtió que “lo que sucede ahora, tendría que haber llegado mucho más tarde”.

"Los científicos han sido acusados durante años de ser alarmistas. Pero los verdaderos alarmistas son los que dicen que no podemos permitirnos iniciar una acción contra el clima porque eso ralentizaría el crecimiento económico", señaló. Y agregó: “Están equivocados. El cambio climático podría desencadenar un desastre masivo”.

El secretario de la ONU también advirtió sobre el deshielo que se está produjendo en el Ártico, lo cual elevaría el nivel del mar y alteraría la corriente del Golfo, que es la que lleva calor a Europa. "¿Qué van a hacer cuando las tempestades empujen el mar hacia el interior de las tierras? ¿A dónde irán?", se preguntó.

Ban Ki-moon depositó todas sus esperanzas la cumbre de Copenhague, que será auspiciada por la ONU, y donde intentará hallar un acuerdo internacional para suceder al protocolo de Kyoto sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, considerados los principales responsables del calentamiento global.

Fuente: Crítica Digital

viernes, 19 de junio de 2009

Se acerca una catástrofe climática


PARIS (AFP-NA) -- El mundo se enfrenta a un creciente riesgo de "cambios climáticos abruptos e irreversibles", a causa de un calentamiento global más fuerte de lo previsto, según un informe de científicos internacionales divulgado ayers.
Un documento de 36 páginas sintetizó más de 1.400 estudios presentados en la conferencia sobre el clima celebrada en marzo en Copenhague, donde en diciembre se celebrará una reunión de Naciones Unidas para negociar un acuerdo que tome el relevo del Protocolo de Kyoto, que expira en 2012.
Según el informe, la superficie global y la temperatura de los océanos, los niveles del mar, los acontecimientos climáticos extremos y el deshielo en el Artico se están incrementando significativamente más rápido de lo que habían previsto los expertos hace apenas un par de años, explicaron.
Esta alarma llega seis meses antes de la conferencia de Copenhague que intentará sellar un acuerdo para salvar al planeta de los peores daños del calentamiento global.
El informe reveló que las emisiones de gases con efecto invernadero y otros indicadores climáticos están en o cerca de los límites previstos por el Panel Intergubernamental de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC), cuyo informe de 2007 fue el punto de referencia para las turbulentas conversaciones de la ONU.
También hay nuevas pruebas de que el planeta mismo ha empezado a contribuir al calentamiento global como consecuencia de la actividad humana.
Grandes cantidades de gases como el metano --un gas de efecto invernadero, incluso más fuerte que el dióxido de carbono--
atrapados durante milenios en la capa subterránea de hielo del Artico pueden estar empezando a filtrarse a la atmósfera, acelerando el proceso de calentamiento.
La capacidad natural de los océanos y los bosques de absorber el CO2 originado por la quema de combustibles fósiles también está en peligro, demostró la investigación.
El nuevo informe, escrito y revisado por muchos de los científicos que recopilaron el documento del IPCC, insta a los políticos a dar pasos urgentes para evitar que la temperatura media global se incremente más de dos grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales.
"Una moderación rápida, sostenida y efectiva... es necesaria para evitar el peligroso cambio climático, sea como sea que está definido", dijo.
"Un aumento de las temperaturas de más de 2 grados dificultará la vida de las sociedades futuras, y es probable que causen mayores trastornos medioambientales y sociales durante y a partir del próximo siglo", advirtió.
El IPCC dijo que para alcanzar este objetivo es necesario que las naciones industrializadas rebajen drásticamente las emisiones de gas de efecto invernadero entre un 20 y un 45% en comparación con los niveles de 1990.
El nuevo informe sugirió que son esenciales nuevos y profundos recortes en las emisiones, uno de los asuntos más espinosos sobre la mesa en las conversaciones de la ONU.
"Objetivos más débiles para 2020, incrementan el riesgo de impactos serios, incluyendo la superación de la barrera a partir de la cual las fuerzas naturales empiezan a empujar las temperaturas hacia arriba incluso más rápidamente".
Muchos científicos creen que si se superan esos límites será difícil, tal vez imposible, revertir el proceso.
El nuevo documento no tiene el mismo peso que el informe del IPCC, que se basó en una cantidad todavía más grande de estudios y --lo más importante-- es un documento consensuado, lo cual significa que hasta los puntos de vista más conservadores fueron tenidos en cuenta.
Pero los datos del IPCC son por lo menos de hace cuatro o cinco años, y una avalancha de nuevas investigaciones sugiere que los impactos del cambio climático podrían ser aún peor, y que llegarán más pronto que tarde.
Los expertos en clima del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), por ejemplo, calcularon recientemente que a pesar de los grandes esfuerzos que se han hecho para reducir drásticamente la contaminación, la temperatura de la superficie de la Tierra se incrementará 5,2 grados hacia 2010, más del doble de lo que predijeron en 2003.

Males. La superficie global y la temperatura de los océanos, los niveles del mar, los acontecimientos climáticos extremos y el deshielo en el Artico se están incrementando significativamente más rápido de lo que habían previsto los expertos hace apenas un par de años.


domingo, 7 de junio de 2009

Día Mundial del Medio Ambiente: Nada para festejar


A causa del cambio climático, la primavera llega antes y el otoño se acaba más tarde que hace 50 años. Desde un punto de vista biológico, esto quiere decir que las hojas de las plantas brotan antes y caen mas tarde. Este cambio biológico afecta a su vez al cambio climático, mitigándolo o amplificándolo, según el análisis de esta relación que publican investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el último número de la revista Science.

El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra con centenares de actos que recuerdan la importancia de cuidar el planeta Tierra para las futuras generaciones.

Pero los avances al respecto son más enunciados que realidades.

El cambio climático y el uso adecuado de la energía centran la jornada, después de que las principales instituciones mundiales hayan hecho hincapié en los peligros del calentamiento global.

La ONU ya ha levantado la voz de alarma al proclamar en su día que el cambio climático es "una amenaza para la seguridad" de la Tierra, una llamada de atención que algunos países han recibido con cierta indiferencia, mientras otros impulsan políticas más concienciadas.

Hace bien poco, el Foro Humanitario Global (GHF, por sus siglas en inglés), advirtió de que el cambio climático causa la muerte de unas 315.000 personas al año por hambrunas, enfermedades o desastres naturales que se derivan del mismo, y se espera que la cifra anual se eleve a medio millón para el año 2030.

Un asunto muy serio.

Lo cierto es que, como no se cansan de recordar los ecologistas, aún estamos muy lejos de cumplir con lo pactado en la cumbre de Kioto respecto a las emisiones de CO2. La Cumbre del Clima que se celebrará a finales de este año en Copenhague pondrá a cada uno en su lugar.

Hoy, 05/06, 400 expertos se reunirán en Xcaret, en el Caribe mexicano, para celebrar este 5 de junio y resumir algunos de los objetivos que se debatirán en Copenhague.

En la Argentina, más allá de la polémica por la construcción de la planta de producción de planta de celulosa Botnia sobre la margen uruguaya del río Uruguay, no hay avances concretos en la protección del medio ambiente.

El veto de la presidente Cristina de Kirchner a la Ley de Protección de Glaciares, sigue vigente.

El Riachuelo sigue contaminado y toda la cuenca de los ríos Matanza-Reconquista.

Los vehículos en funcionamiento en la Argentina y el combustible que consumen superan los parámetros vigentes en Europa y USA.

No hay compromiso ni de los Kirchner ni de los dirigentes políticos y empresarios con la erradicación de la contaminación.

Fue la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que tuvo que imponer una restricción cautelar a la tala indiscriminada de bosques nativos en Salta.

Pero en Misiones, por ejemplo, continúa. También en Formosa.

El cambio climático causa la muerte de unas 315.000 personas al año por hambrunas, enfermedades o desastres climatológicos que se derivan del mismo, y se espera que la cifra anual se eleve a medio millón para el año 2030, según las conclusiones de un informe realizado por el Foro Humanitario Global (GHF, por sus siglas en inglés).

El trabajo estima que el cambio climático afecta seriamente a 325 millones de personas cada año, un número que se doblará durante los próximos 20 años, hasta afectar al diez por ciento de la población mundial, que ahora es de aproximadamente 6. 700 millones.

Las pérdidas económicas por el cambio climático representan más de US$ 125.000 millones al año, una cantidad superior de la que destinan los países ricos a los pobres, y se espera que suba hasta los US$ 340. 000 millones anuales hacia el año 2030, según el informe.

"El cambio climático es el mayor desafío emergente de nuestro tiempo en términos humanitarios, y provoca sufrimiento a cientos de millones de personas en todo el mundo", señaló en un comunicado el director de GHF y ex secretario general de la ONU, Kofi Annan. "Los primeros y más afectados serán los más pobres del mundo, que son los que menos han hecho para causar el problema", ha añadido.

Peor para los pobres

El informe también indica que los países en vías de desarrollo soportan el mayor peso humano y económico del cambio climático, mientras que las 50 naciones más pobres contribuyen con menos del uno por ciento de las emisiones de dióxido de carbono que contribuyen al calentamiento del planeta.

Annan instó a los gobiernos que tienen previsto reunirse el próximo mes de diciembre en Copenhague para celebrar una cumbre de la ONU sobre el clima a que acuerden un pacto mundial eficaz, justo y vinculante que sustituya al Protocolo de Kioto, el principal mecanismo para atajar el calentamiento.

"Copenhague ha de ser el acuerdo internacional más ambicioso jamás negociado", ha escrito en una introducción del informe. "La alternativa es la hambruna masiva, la inmigración masiva y la enfermedad masiva", afirmó.

El estudio advierte de que el verdadero impacto humano del calentamiento mundial probablemente sea bastante más grave de lo que se predice, ya que emplea escenarios moderados facilitados por la ONU. Las nuevas pruebas científicas apuntan a un cambio climático mayor y más rápido.

El documento también pide una atención particular para los 500 millones de personas a las que identifica como extremadamente vulnerables porque viven en países pobres más proclives a las sequías, inundaciones, tormentas, aumento del nivel del mar y desertificación.

África es la región con más riesgo por el cambio climático, ya que en este país se encuentran 15 de los 20 países más vulnerables, según el informe. Otras áreas que también afrontan el nivel más alto de amenaza incluyen el sur de Asia y pequeños estados insulares en vías de desarrollo.

"La financiación de los países ricos para ayudar a los pobres y vulnerables a adaptarse al cambio climático no es ni el 1% de lo que se necesita realmente", según la presidenta de Oxfam Internacional en Reino Unido y miembro del GHF, Barbara Stocking. "Esta injusticia manifiesta debe abordarse en Copenhague en diciembre", ha añadido.

A propósito del análisis de los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el último número de la revista Science, publicado en la sección Perspectives, se explica cómo el alargamiento del periodo de actividad de los árboles de hoja caduca puede tener efectos tanto de mitigación como de amplificación del cambio climático.

"Que la balanza se incline hacia un lado o hacia el otro dependerá de la disponibilidad de agua y de las características particulares de cada región del planeta", subraya el investigador del CSIC y firmante del artículo Josep Peñuelas.

"Uno de los aspectos positivos de que los árboles mantengan las hojas durante más tiempo es que, mediante la fotosíntesis, pueden secuestrar más CO2, con lo que disminuyen la concentración de este gas de efecto invernadero en la atmósfera", explica el investigador del CSIC.

"Pero cuando las plantas captan CO2 expulsan agua en forma de vapor. Así, un requisito indispensable para que aumente la captación de carbono es que haya agua disponible en el suelo, lo que permite a los árboles mantener en marcha la máquina fotosintética", matiza Peñuelas, miembro de la Unidad de Ecología Global, unidad asociada al Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC, en Girona, y al Centro de Investigación Ecológica y Recursos Forestales (del catalán, CREAF), en Barcelona.

En las zonas húmedas, los bosques pueden acumular mucho vapor, por lo que se forman nubes que refrescan el ambiente e incrementan las precipitaciones, en un proceso que se acentúa por el alargamiento de la presencia de las hojas.

"En cambio, en regiones como las mediterráneas los árboles se ven obligados a frenar la actividad fotosintética durante los periodos de sequía estival por falta de agua. Esto hace, que aunque reciban mucha radiación, no expulsen suficiente vapor de agua como para refrescar el ambiente y formar nubes, lo que influye en que el clima de la región sea más cálido. En esta situación, el alargamiento de la presencia de las hojas hace que la disponibilidad de agua disminuya aún más", explica Peñuelas.

Fuente: Urgente24

jueves, 4 de junio de 2009

Según la ONU, en 2008 las energías renovables dominaron las inversiones


La crisis se está cebando también con las energías renovables, pero el sector viene 'bien alimentado' del año pasado. El aparente golpe recibido este año en el sector en Europa o Norteamérica contrasta con el fuerte impulso que ha tomado en los países emergentes durante el pasado año. Ésta es la principal conclusión que presenta un informe del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (UNEP).

Según el informe, en 2008 se destinó, por primera vez, más dinero a las energías renovables que al carbón y al petróleo. ¿Es el comienzo de una economía verde? Concretamente, el pasado año se invirtió un total de 155.000 millones de dólares en electricidad limpia (sin incluir las grandes hidroeléctricas), por encima de los 110.000 millones de dólares destinados a la explotación de energías contaminantes.

Del total inyectado en renovables, 13.500 millones de dólares (de nuevas inversiones privadas) fueron a parar a empresas de tecnologías verdes, mientras que 117.000 millones cayeron en proyectos concretos de energía geotérmica, eólica, solar y biocombustibles. Por sectores, la reina de las energías renovables fue la solar, cuyas inversiones escalaron un 49% frente a 2007, con un total de 33.500 millones de dólares. Mucho más leve fue el crecimiento del parque eólico, que fue del 1%, aunque el total invertido fue el mayor de todos: 33.500 millones de dólares.

El único sector debilitado en 2008 fue el de la biomasa, cuyas inversiones menguaron un 9% hasta los 16.900 millones de dólares.

Economías emergentes... y verdes
Este espectacular crecimiento se registró principalmente en China y Brasil, dos de los más importantes países en desarrollo que, según los expertos, están en el momento adecuado para adoptar un modelo energético y económico más sostenible que por otra parte se antoja como la única vía para el desarrollo.

En estos países, las inversiones verdes superaron en un 5% el récord de 2007. Un total de 105.000 millones de dólares fueron empleados directamente para desarrollar 40 gigawatios (GW) de energía a partir del viento, el sol, la biomasa, las pequeñas hidroeléctricas y la geotermia. Otros 35.000 millones de dólares fueron gastados para generar 25 GW en las grandes hidroeléctricas, según el informe.

Por su parte, el total de inversiones en todo tipo de energía fue de 250.000 millones de dólares, con los que se generaron 157 GW a partir de nuevas instalaciones. Estos datos arrojan dos conclusiones claras: que más de la mitad de las inversiones en energía fueron verdes, y que las renovables constituyeron nada menos que el 40% de toda la producción eléctrica.

Achim Steiner, director ejecutivo de UNEP, admite que la crisis ya se hizo notar en 2008 sobre los mercados occidentales. "Las inversiones en Estados Unidos cayeron un 2% y en Europa, el crecimiento también se desaceleró bastante", dice Steiner. "Sin embargo, hubo algunos puntos brillantes en 2008, especialmente en las economías emergentes. China se convirtió en el segundo mercado mundial de energía eólica en términos de nueva capacidad y también en el mayor fabricante fotovoltaico. Además, la geotermia está creciendo en países que van desde Australia a Japón", añade.

Duras condiciones en 2009
Sin embargo, las cifras para 2009 son muy distintas y reflejan "unas condiciones económicas extremadamente difíciles". Así, durante el primer trimestre de 2009, las inversiones nuevas a nivel mundial en energías limpias cayeron más de la mitad, un 53%, hasta los 13.300 millones de dólares, con respecto al mismo periodo de 2008. Para Steiner, "el mayor impulso a las renovables podría venir de la conferencia de la ONU para el clima prevista en Copenhague en diciembre".

En todo caso, lo que deja claro el informe es que la vitalidad 'verde' está en los países en vías de desarrollo. No sólo China y Brasil, sino también Chile, Perú o Filipinas han aprobado ya o están a punto de aprobar nuevas políticas para impulsar las energías limpias como parte de una economía verde. A la cabeza de Hispanoamérica está México, por ejemplo, que multilicará por dos sus objetivos en renovables hasta el 16%.

Fuente: elmundo.es

jueves, 27 de noviembre de 2008

El calentamiento global quema

Sin embargo, el objetivo de la Unión Europea de contener los aumentos de temperatura a un máximo de 2° C sobre los tiempos preindustriales está casi fuera de alcance.

El estudio aporta posibles respuestas al calentamiento global, pero advierte que algunos efectos son casi inevitables, como el aumento de los niveles del mar durante dos siglos. El informe hace un resumen de las 3000 páginas de investigación del panel de la ONU sobre ciencia, posibles daños y costos de desacelerar el cambio climático.
La humanidad es responsable del cambio climático, pero los gobiernos aún tienen tiempo de atrasar el daño a un costo moderado si actúan rápido, demuestra un informe borrador de la Organización de naciones unidas (ONU).

El objetivo del documento es guiar a los gobiernos para que resuelvan cómo detener el calentamiento global, así como señalar que existen tecnologías limpias capaces de contrarrestar las emisiones más nocivas.

"Es muy probable que la mayoría del aumento observado en las temperaturas globales promedio desde mediados del siglo XX se deba al aumento observado en las concentraciones antropogénicas [provocadas por actividades humanas] de gases de efecto invernadero", indica.

Según el informe, los daños que están aumentando son el blanqueamiento de corales, las inundaciones costeras, el aumento de costos en el tratamiento de enfermedades, las muertes por olas de calor y el riesgo de extinción de animales y plantas. Pero aclara: "muchos pueden evitarse, reducirse o demorarse", si se limitan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Fuente: AIM Digital

miércoles, 26 de noviembre de 2008

ONU: Los niveles de gases con efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron un máximo histórico en 2007


NUEVA YORK, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los niveles de gases con efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron en 2007 un máximo histórico, manteniendo una tendencia cuyo origen se remonta a la revolución industrial, según revela un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) difundido por el centro de noticias de Naciones Unidas.

Las últimas cifras de la OMM revelan que las emisiones de dióxido de carbono aumentaron en 2007 un 0,5 por ciento, las de óxido nitroso un 0,25 por ciento y las de metano un 0,34 por ciento. En cambio, las emisiones de clorofluorocarburos siguen decreciendo, lo cual, según la OMM, es un efecto positivo directo del Protocolo de Montreal sobre la capa de ozono.

En total, la OMM calcula que el efecto de estos gases en el recalentamiento del planeta aumentó en 2007 un 1,06 por ciento respecto al año anterior y un 24,2 por ciento en relación con 1990.

Desde mediados del siglo XVIII, según el organismo, la concentración de dióxido de carbono ha aumentado alrededor de un 37 por ciento a causa de las actividades humanas, como el consumo de carburantes fósiles (petróleo, carbón y gas natural), la deforestación, que libera a la atmósfera el dióxido de carbono capturado por las plantas, y las actividades agropecuarias, que producen emisiones de gases como el metano.

Fuente: Europa Press